La Nación: Una ciudad dentro de otra gran ciudad: así es el edificio de 423 metros de altura en el que se presentó Argentina Week
22/03/2026
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Sir Norman Foster, uno de los mejores arquitectos del mundo, fue el diseñador del rascacielos de JP Morgan
La comitiva presidencial y los diez gobernadores argentinos que la semana última presentaron la Argentina Week, en Nueva York, pisaron el lobby del JP Morgan Chase para iniciar las rondas de negocios. Les llevó menos de un minuto llegar al piso 45 del rascacielos, a bordo de ascensores de alta velocidad. Apenas bajaron, los grandes ventanales que sobrevuelan el número 270 de Park Avenue, a 423 metros de altura, regalaron vistas panorámicas al skyline de la Gran Manzana. Un privilegio trepar a lo alto de la flamante torre monumental, una joyita de autor, la sexta más alta de la ciudad. Un Foster auténtico. A punto de cumplir 92 años, el arquitecto británico Norman Foster es un referente de la arquitectura global. Con base en Londres y 13 oficinas repartidas por todo el mundo, su estudio Foster + Partners, proyectó el Reichstag Dome, la cúpula vidriada del parlamento alemán, en Berlín, y el Aeropuerto Internacional de Pekín (China), entre otros. Ganador del premio Pritzker, el equivalente al Nobel de la arquitectura, Foster es el máximo exponente del estilo high tech, que reconfigura el paisaje urbano mundial con estructuras de cristal y acero de alta eficiencia energética. Su huella inconfundible dice presente en la Argentina, en cuatro instancias. Dos conjuntos porteños construidos, uno en camino, y el Master Plan de Puerto Norte, en Rosario. El complejo mixto El Aleph, en Puerto Madero, fue el primero. Le siguieron la sede del gobierno de la ciudad –Buenos Aires Casa Ciudad–, en Parque Patricios. Y el mes que viene se reanudarán las obras para completar una mega torre de oficinas en Av. Córdoba y Alem, Catalinas.Un edificio ganador La torre del JP Morgan Chase que conocieron los mandatarios argentinos se inauguró el año pasado y, desde entonces, no para de cosechar aplausos. Ganó el Better Future, categoría Oro, en el Premio de Diseño de Nueva York/Arquitectura. Entre otros atributos se destacó la capacidad para albergar 10 mil empleados (un Movistar Arena lleno) y la organización de sus 230 mil metros cuadrados (equivalente a 35 manzanas porteñas): una ciudad dentro de otra gran ciudad. La innovadora estructura de columnas en abanico y el sistema de estabilización triangular permiten que el coloso de 60 plantas se apoye levemente sobre el terreno a lo largo de toda la manzana, reforzando la idea central del diseño: la estructura es la arquitectura y la arquitectura es la estructura. En el centro de la llamativa silueta, ubicada a una cuadra del emblemático hotel Waldorf Astoria y a seis del Bryant Park, el espacio de triple altura denominado “Exchange” funciona como núcleo comunitario con 16 espacios distintos. Además, contempla áreas para reuniones generales y eventos de gran escala, mientras que en los niveles superiores se ubican las áreas ejecutivas y de atención a clientes. El edificio también cuenta con un centro de salud y bienestar de última generación y un programa curatorial de arte que incluye obras de Maya Lin, Leo Villareal, Gerhard Richter, Refik Anadol y del propio Norman Foster. Además, recorrió con sus proyectos gran parte del mundo: las residencias Lumiere, en Sydney: el Aeropuerto Internacional de Hong Kong; el Auditorio Clyde, en Escocia; el Museo de Arte Nimes, en Francia; la Torre de telecomunicaciones Collserola, en Barcelona; la Torre Commerzbank, en Fráncfort, Alemania; las Bodegas Portia, en Burgos, España; el edificio The Troika, en Kuala Lumpur; la terminal internacional del Aeropuerto de Pekín.Entre las más admiradas se encuentran la Torre Hearst, en Nueva York, de 182 metros de altura dividida en 46 pisos; el rascacielos The Gherkin, en Londres, con una fachada cubierta de cristal que suma 24.000 metros cuadrados, y la sede Apple Park-Cupertino, en los Estados Unidos, donde trabajó a la par con Steve Jobs. La mano derecha, un arquitecto argentino“Es una máquina, tiene un nivel de energía envidiable. Viaja todo el tiempo, a Miami, a Abu Dhabi, no para un minuto. Es un extraterrestre”, dice Juan Frigerio, arquitecto argentino graduado en la FADU-UBA. Con un master en Arquitectura y Diseño Urbano por la Universidad de Harvard, integra hace 25 años el prestigioso estudio. Arrancó en la oficina de Londres, cuando “apenas éramos 340 personas. Hoy somos más de 3000, entre los equipos de Berlín, de Nueva York y de Miami, el nuevo estudio que acabamos de inaugurar. Cuando Norman vino la semana pasada a ver cómo había quedado respiramos aliviados. ¡Le gustó mucho!”, confiesa. Frigerio es proyectista a cargo del área de desarrollo de negocios, participó desde el minuto cero en el proceso constructivo de dos de las obras del estudio construidas en Buenos Aires. Las residencias El Aleph, del Grupo Faena, en Puerto Madero (2011); y la sede del gobierno porteño, Buenos Aires Ciudad Casa de Gobierno, en Parque Patricios. Además, forma parte del equipo que impulsa la próxima torre Foster en Catalinas, que retoma su construcción en abril. Hacia fines de 2029 se estima que en la Av. Córdoba y Alem trepe un rascacielos triangular de 33 pisos, con 22 variaciones de plantas: casi ninguna igual a otra. El Foster de Catalinas redefinirá la silueta porteña de la zona y se convertirá en el único edificio de oficinas de categoría AAA que saldrá al mercado. “La calidad de los espacios será increíble, una obra superlativa. Sin duda, de las mejores torres de Sudamérica y de las joyitas del portfolio del estudio, en el top 10”, elogia Frigerio. Y fundamenta su entusiasmo: “Tendrá terrazas generosas, jardines, atrios internos. Una sucesión de universos boutique para oficinas”. Con 175 metros de altura, 35 pisos y una inversión de US$200 millones, la torre figurará, además, en el podio de los cinco rascacielos más altos de la Ciudad (La Torre Alvear figura en el puesto 1, con 239 metros). Para Frigerio, la geometría del proyecto funciona “como una máquina para maximizar las vistas. Es un guante que se acomoda a un entorno específico, por eso no funcionaría en ningún otro lugar del mundo. Solo en Catalinas”, destaca. Las estrategias de reinserción urbana de la usina de Foster responden a una lógica con identidad propia. En el caso de Catalinas, la torre vecina del BBVA, con piel de vidrio, dificultaba las visuales. “Hicimos un análisis exhaustivo, muchísimas maquetas y estudios hasta llegar a un formato alargado de fachadas que miran a la ciudad, con vistas a la dársena de Puerto Madero. Así se garantiza el horizonte y se optimiza el rendimiento económico del proyecto. En un punto logramos que desaparezca el perfil del BBVA”, pondera el arquitecto argentino con base en Miami.Frigerio destaca además que la identidad de Foster + Partners busca gestos de performance. El alcance del término “no es similar al rendimiento. Se refiere a que buscamos soluciones únicas que derivan de investigaciones profundas, de parámetros técnicos, de sustentabilidad, ingeniería y diseño urbano”, subraya.En este sentido, los tres conjuntos porteños estudian los gestos de inserción en la topografía de la Ciudad. Una de las claves es el monitoreo de las pieles de los edificios con respecto al clima porteño. En El Aleph (2012), por ejemplo, la solución diseñada fue un dispositivo de parasoles orientados hacia el norte que controlan la radiación. Este proyecto que combina residencias y habitaciones de hotel forma parte del Faena District y fue el primero en desembarcar en la Ciudad. La premisa que planteó Alan Faena apuntó a rescatar la tradición arquitectónica local. Para eso, los proyectistas se inspiraron en la tipología del PH, o casa chorizo, una idea que reforzaron los desarrolladores locales del estudio Berdichevsky-Cherny. Así, se diseñaron techos con bovedillas –pero de hormigón– y grandes expansiones, mix de balcón con patio, articuladas con los ambientes de estar a través de cerramientos vidriados de piso a techo. El interiorismo del complejo ubicado en Petrona Eyle, entre Juana Manso y Olga Cossettini, corrió por cuenta de la arquitecta Claudia Faena, que le imprimió identidad, calidad y un sello propio.La solución de los parasoles también se aplicó en la sede de la jefatura del Gobierno porteño, en Parque Patricios. Esta vez, orientados hacia el Este y el Oeste, para impedir el asoleamiento y, a la vez, promover el ingreso de luz natural. El enorme alero que cubre la fachada vidriada es el sello distintivo del proyecto. Corría 2015 y Sir Norman Foster aterrizaba en Buenos Aires para cortar la cinta de inauguración de la inconfundible cubierta ondulada que ya es un hito en el Distrito Tecnológico. “Es una pequeña ciudad, con puentes, espacios para el encuentro y visuales extraordinarias al parque que diseñó Carlos Thays. Casi ni se usan los ascensores, todos los empleados caminan para disfrutar las copas de los árboles”, señala Juan Frigerio, que cada vez que viaja a la Ciudad organiza visitas para recorrer el conjunto. La maqueta de este proyecto fue una de las 100 obras seleccionadas que integraron la retrospectiva de Norman Foster que se vio en 2023 en el Museo Pompidou de París. “Es un edificio que no envejece y se mantiene en perfecto estado”, apunta Frigerio. Y agrega que la estructura de hormigón armado que queda a la vista constituye uno de los lenguajes expresivos del edificio. Flexible y transparente, es el resultado de una trama que define la cubierta, también de hormigón, conformada por una serie de paraguas asimétricos de hormigón vinculados por vigas. Sin duda, el elemento insignia del edificio. Foster atesora una lista extensa de premios y distinciones. El Pritzker llegó el mismo año que el título de Lord, en 1999. Pero, además, ostenta desde 1990 el reconocimiento oficial de la monarquía británica. Además de Lord es Sir Norman Foster, el caballero de la arquitectura mundial, ganador del concurso para construir el memorial en honor a la reina Isabel II. El mes que viene se inaugurará el Puente de la Unidad, en el corazón de St James’s Park. El monumento está realizado en vidrio translúcido y se inspira en la tiara que la Reina Isabel llevó el día de su boda. Desde el estudio de Sir Foster, o el Barón Foster, también ganador del premio Príncipe de Asturias, hay proyectos confirmados hasta 2039, al menos. Incluyen un Plan Maestro en el sur de Kuwait, el puerto de Varsovia, el Aeropuerto Internacional de Arabia Saudita y las estaciones para el tren de alta velocidad de California, entre otros. El universo Foster es imponente. Tanto, que Juan Frigerio armó un grupo de WhatsApp para el puñado de arquitectos argentinos que recién ingresaron a la sede de Londres. “En el ArgieChat nos apoyamos mucho. Es duro pisar por primera vez este monstruo”, desliza Juan Frigerio, el argentino con más experiencia en la usina de arquitectura que deja huellas por todo el planeta.
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