La Nación: Mar de las Pampas: c贸mo hizo para ser postulado como uno de los mejores pueblos del mundo
27/06/2026
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Seleccionado como finalista del concurso Best Tourism Villages, cultiva una filosof铆a de preservaci贸n y de vida sin prisa
Quien deja atr谩s la l铆nea recta de la ruta 11 para hundirse en el acceso a Mar de las Pampas experimenta una sutil descompresi贸n f铆sica. Es un cambio de frecuencia. De repente, la rigidez del asfalto y la l贸gica de la cuadr铆cula urbana desaparecen. Las calles aqu铆 son de arena, sinuosas, suben y bajan al dictado de la topograf铆a original de las dunas. No hay sem谩foros, no hay prisa, no hay veredas de cemento. Este trazado errante no fue un capricho de paisajistas, sino una promesa fundacional de los pioneros: esperar el crecimiento de los pinos antes de animarse a abrir paso a los senderos. En este rinc贸n, la naturaleza siempre tuvo la primera palabra.Esa tozudez colectiva por preservar la escala humana acaba de recibir una mirada de escala global. La Secretar铆a de Turismo de la Naci贸n seleccion贸 a la localidad como uno de los ocho pueblos argentinos que representar谩n al pa铆s ante el jurado de ONU Turismo para obtener el sello Best Tourism Villages. La iniciativa de las Naciones Unidas esquiva los lujos estandarizados del turismo tradicional; busca reconocer a destinos de menos de 15 mil habitantes que cuiden su identidad, adopten un estilo de vida respetuoso con el entorno y protejan su biodiversidad.Pero en la aldea, la noticia no se vive con la distancia de los despachos oficiales. 鈥淓sto no es un premio ni una competencia con otros lugares鈥, aclara una de las vecinas que particip贸 del proceso desde el primer d铆a. 鈥淟o sentimos m谩s bien como una validaci贸n a una forma de trabajar por la positiva, a una identidad que elegimos cuidar todos los d铆as, cuando las luces del verano se apagan y quedamos nosotros con el bosque鈥.El detr谩s de escena de Mar de las Pampas tuvo el calor de lo que se teje a mano. La chispa la encendi贸 un vecino que acerc贸 la propuesta a la comunidad. A partir de ah铆, la idea empez贸 a divulgarse de boca en boca, de casa en casa, convocando a reuniones informales. Los livings comenzaron a quedar chicos y se tuvo que pasar a reuniones en locales y bares que la comunidad propon铆a.Quienes participaron recuerdan que fue una de las iniciativas que de manera m谩s r谩pida y homog茅nea logr贸 la aceptaci贸n de toda la comunidad; no hubo discusiones eternas ni fisuras a la hora de defender el territorio com煤n. A ese impulso civil se sum贸 despu茅s el equipo t茅cnico de la Secretar铆a de Turismo de Villa Gesell para ayudar a volcar esa cotidianidad en un documento de casi cien p谩ginas lleno de mapas, fotos y registros.Pero la verdadera br煤jula estuvo en hurgar en la memoria colectiva del pueblo. A los encuentros empezaron a llegar carpetas repletas de recortes de diarios viejos, fotos de 茅poca y documentos hist贸ricos que rescataban el pasado de la aldea. Al revisar esos papeles, la conclusi贸n fue un谩nime: el eje central, el concepto de 鈥渧ivir sin prisa鈥, no era un invento reciente ni un eslogan de marketing estival. 鈥淣o empezamos de cero, esto ya estaba hecho鈥, repiten los vecinos. Solo hac铆a falta ordenar el material, darle forma y recuperar ese camino que los pioneros ya hab铆an trazado.Hoy, vivir sin prisa no es solo una declaraci贸n de intenciones; fue declarado Patrimonio Cultural Intangible de la localidad. Funciona como un pacto existencial que invita a ensayar un andar lento, sintonizado con el pulso de las mareas y el crujir de las ac铆culas de los pinos bajo los pies. Es la b煤squeda de una vida m谩s humana, donde el tiempo deja de ser una tiran铆a productiva para transformarse en un espacio de contemplaci贸n.Guardianes del frente costero驴Qu茅 es lo que defiende este rinc贸n de bosque frente al mar? La respuesta se despliega en una s贸lida red de patrimonios naturales que los marpampeanos custodian frente a las l贸gicas del desarrollo inmobiliario tradicional. En t茅rminos ecol贸gicos, la localidad opera como un escudo verde esencial: limita de forma directa con los paisajes agrestes de la Reserva Natural Municipal Faro Querand铆 y sostiene una estricta franja mar铆tima protegida destinada a conservar intacto el ecosistema de las dunas costeras.Mantener este frente costero libre de cemento es, quiz谩s, la gran victoria silenciosa del pueblo. A diferencia de otros balnearios de la provincia que nivelaron sus playas y construyeron avenidas costaneras o paredones sobre la arena, Mar de las Pampas conserv贸 sus m茅danos vivos e intactos. Estas inmensas formaciones funcionan como una barrera de defensa natural contra las sudestadas y la erosi贸n del oc茅ano, pero tambi茅n cumplen un rol vital y mucho menos visible: act煤an como un gigantesco filtro que recibe el agua de lluvia y alimenta de forma directa las napas subterr谩neas, el 煤nico recurso h铆drico del que se abastece la comunidad.Entender que la playa no es un espacio a pavimentar, sino un organismo vivo que necesita moverse, cambiar de forma y respirar al ritmo del viento, es el coraz贸n de la postura ambiental de la aldea. Para el visitante, el impacto de esta decisi贸n es inmediato: llegar al mar no implica cruzar una calle, sino caminar entre la arena silvestre, subiendo y bajando las dunas.Cerca de Londres. Harry Potter cumple 25 a帽os: as铆 es la muestra 鈥淧rimer A帽o en Hogwarts鈥漃ara que la m铆stica del lugar no se desvanezca ante el avance del cemento, el sector privado y el Estado debieron ponerse de acuerdo en reglas de juego muy claras. La actividad comercial est谩 regida por ordenanzas pioneras, como la norma 1958, que impone exigencias de integraci贸n paisaj铆stica y arquitect贸nica estrictas para que los locales gastron贸micos y paseos comerciales jam谩s compitan visualmente con la altura y la densidad del bosque. Comercios y hoteles tienen la obligaci贸n de mimetizarse con el entorno, priorizando materiales como la madera y la piedra, y respetando la ubicaci贸n de cada 谩rbol. La premisa es que la arquitectura sea un invitado silencioso y respetuoso, nunca un invasor.As铆, llega a las puertas de la ONU para dar testimonio de que otra forma de entender el turismo y el desarrollo es posible. El sello de las Naciones Unidas podr铆a consolidar un faro en la costa bonaerense; pero en el coraz贸n de sus vecinos, el verdadero triunfo ya se respira cada tarde, cuando el sol cae detr谩s de los pinos y el tiempo se detiene.
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